La Primera estación de ferrocarril de Albacete

La llegada del tren a Albacete supuso un hito histórico para una ciudad que para mediados del siglo XIX contaba entorno a 15.000 habitantes. Esta fue una de las causas por lo que la extensión de la ciudad y su población, fueron creciendo año tras año hasta convertirse en la actualidad en el municipio más poblado de Castilla-La Mancha.

La llegada del tren a Albacete

El ferrocarril llegó a Albacete el 18 de marzo de 1855 con la apertura del tramo Alcázar de San Juan-Albacete de la línea férrea entre Madrid y Almansa que prolongaba el trazado original entre Madrid y Aranjuez y que tenía por objetivo final llegar a Alicante. ​ Con ello, Albacete fue la cuarta capital de provincia de España que contó con este medio de transporte.

La Gaceta de Madrid (nº 6383 de 27 de diciembre de 1851), publicaba un Real Decreto del ministerio de Fomento según el cual «se procederá a la construcción por cuenta del Estado de un ferro-carril desde Aranjuez hasta Almansa en los términos que se expresan en los artículos siguientes:

  • Estas obras se adjudicarán por concesión definitiva al mejor postor en pública subasta, sirviendo de tipo la proposición presentada en 10 del actual por don José de Salamanca, reformada en los términos que aparecen de la adjunta copia.

Estas disposiciones se fueron completando con otras nuevas como las del día siguiente en la Gaceta de Madrid (nº 6385 de 28 de diciembre de 1851) donde el Gobierno adjudica la construcción de esta línea a don José de Salamanca, quien se compromete «a construir en el término preciso de tres años, en el día en que se apruebe la presente disposición, un camino de hierro de una vía en los desmontes y terraplenes». También se comprometió a construir un ramal que desde Aranjuez enlazase con Toledo. Según las condiciones expuestas por don José de Salamanca, al cabo de tres años este entregaría el camino en perfecto estado de explotación con el siguiente material: ciento cincuenta carruajes de todas clases, doscientos cincuenta carruajes de mercaderías y veintiséis locomotoras. Todo este material se dice que será de las mejores fábricas de Inglaterra. Por la construcción de esta línea el Gobierno debía entregarle acciones del ferrocarril por importe de doscientos treinta millones de reales, además de otras cantidades que se detallan en la Gaceta de Madrid y que ponen de relieve la conformidad, tanto del Gobierno como de don José de Salamanca, aunque con pequeñas modificaciones al proyecto de la construcción de la línea férrea proyectada.

La ubicación de la 1ª estación de ferrocarril

La realización de este gran proyecto era prioritaria para el Gobierno de la nación que pretendía llevar a cabo una campaña de obras públicas en gran escala que, a la par que daba ocupación a los trabajadores, comenzaba a realizar el gran pensamiento administrativo de acercar los mares al centro político de la Nación, pues no olvidemos que en este tiempo también se proyectó el ferrocarril Madrid- Santander.

Años después y unos días antes de la llegada del primer convoy ferroviario a Albacete, la Gaceta de Madrid, con fecha 10 de marzo de 1855, publicaba un Real Decreto dado por la reina Isabel II a propuesta de las Cortes, en el que se decía lo siguiente: «Artículo único. Se autoriza al Gobierno para otorgar a don José de Salamanca, la concesión del ferro-carril de Madrid a Aranjuez y Almansa, bajo las estipulaciones contenidas en el pliego adjunto a la presente ley».

Según este decreto, don José de Salamanca adquiría, entre otras condiciones, los derechos de explotación de la nueva línea durante noventa años y, para responder de todo, tuvo que depositar una fianza de ocho millones de reales. Solventadas todas las dificultades, el día 18 de marzo de 1855 llegó a Albacete oficialmente el ferrocarril.

Unos días antes, en el Ayuntamiento (sesión 1 de enero de 1855), el alcalde-presidente comunica al resto de Corporación que el señor Salamanca proyecta inaugurar el camino de hierro en los primeros días del mes de febrero y que es posible que vengan a este acto los reyes, ministros y otros notables de la Corte. En esta comunicación se dice que el Sr. Salamanca correría con todos los gastos de alojamiento de Sus Majestades y comida de los invitados. El Ayuntamiento, ante este anuncio, acordó designar «para dicho alojamiento la casa de la Condesa, y por el Ministerio y demás personas notables, las principales de esta población y que para poder hacer frente a los gastos que necesariamente se han de originar con tal acontecimiento, acordó solicitar a la Diputación la debida autorización para disponer de veinte mil reales de fondos municipales que se calculan suficientes».

En sucesivas sesiones del Ayuntamiento se ultiman los detalles para tan significativo acontecimiento y a petición de algunos señores capitulares «y en reconocimiento de los beneficios que dispensa esta capital con las obras de ferrocarril y otros actos el Excmo. Sr. D. José de Salamanca, se acordó que de hoy en adelante se titule con su apellido la prolongación de la calle Gaona, o sea el tránsito comprendido desde San Agustín a la estación». Esta calle desde esta fecha lleva su nombre y, para la ocasión, se encargaron unos azulejos en Valencia que costaron treinta reales. En la sesión del día 14 de marzo el alcalde informa que el gobernador le ha comunicado que «parece que la inauguración del camino de hierro será el domingo próximo 18» y que finalmente los reyes no asistirían a la inauguración.

En el día señalado cuatro trenes salieron de Madrid a las seis de la mañana. En el primero iba la Milicia Nacional, en el segundo la prensa, representantes de los organismos del Estado, del ayuntamiento y otras corporaciones; en el tercero iban los socios del casino del Príncipe y amigos y, en el cuarto, se trasladó al Gobierno y diputados. Al paso de los trenes todas las estaciones se encontraban profusamente engalanadas.

El convoy llegó a Albacete a las cinco y media de la tarde y los viajeros descendieron dirigiéndose a un amplio y suntuoso salón profusamente iluminado por más de doscientas arañas de cristal, «en el que se extendía una larguísima mesa en forma de martillo, llena de apetitosos manjares y exquisitos vinos donde los invitados hallaron consuelo y satisfacción a su necesidad, luego de tantas horas de forzada dieta». También se aprovechó la ocasión para inaugurar la calle que llevaba el nombre de José de Salamanca.

El Ayuntamiento obsequió al Gobierno y diputados a un banquete en el que Salamanca quiso estar junto a don Luis Vicén, presidente de la Junta Provisional de Gobierno de Albacete en 1854, quien había ayudado a don José a su llegada a Albacete huyendo de Madrid, y al que manifestó su deseo de adquirir terrenos junto a la antigua ermita de Los Llanos y de San Pedro de Matilla y que constituyen el origen de la actual finca de este nombre. Concluidos los actos oficiales, el convoy regresó a las nueve de la noche a Madrid al tiempo que en el casino de Albacete se celebró un gran baile.

La estación de ferrocarril de Albacete se dispuso en las afueras de la villa, por el Noroeste, bordeando la muralla existente. Este hecho propició la apertura de las nuevas calles de Salamanca, Muelle, Carcelén … y los paseos de Alfonso XII y La Cuba. De la primera estación conservamos una fotografía que nos muestra cómo era (mostrada anteriormente). Fue construida por parte de la Compañía del Camino de Hierro de Madrid a Aranjuez que tenía a don José de Salamanca como su principal impulsor.​ El 1 de julio de 1856 José de Salamanca, que se había unido con la familia Rothschild y con la compañía du Chemin de Fer du Grand Central obtuvieron la concesión de la línea Madrid-Zaragoza que unida a la concesión entre Madrid y Alicante daría lugar al nacimiento de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante o MZA. Nació así la primera estación de Albacete, un edificio que, aunque no era provisional, se quedó pronto pequeña y tuvo que ser sustituida, años después, por una segunda estación de mayor capacidad.

FUENTES:

  1. JORNADAS DE HISTORIA FERROVIARIA, 150 AÑOS DE FERROCARRIL EN ALBACETE (1855-2005): Ayuntamiento de Albacete, Luis Santos y Ganges (Universidad de Valladolid) y Francisco Fernández Santamaría (Universidad de Castilla-La Mancha)
  2. LA TRIBUNA DE ALBACETE

Un viaje por la historia